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24 dic
¿Aquél bebé…?
16 dic
Espiritualidad y Religión
Silvio Rodríguez (trovador cubano) publicó esta entrada hoy en su blog.
Me pareció hermosa. La comparto.
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8 oct
Claudina Thevenet, aprendió a volar.
EL JUEVES 6 DE OCTUBRE CELEBRAMOS UN NUEVO ANIVERSARIO DE JESÚS MARÍA EN EL MUNDO.
EN FLORENCIO VARELA TUVIMOS LA DICHA DE UNIR ESTA FIESTA A LOS CINCUENTA AÑOS DEL COLEGIO. COMPARTIMOS UNA MISA CON ALUMNOS, PADRES, EXALUMNOS, RELIGIOSAS, DOCENTES Y ALUMNOS DE OTROS COLEGIOS JM.
Un alumno de 5to B, Javier Gerónimo preparó una reflexión sobre la vida de Claudina en relación a la Canción “Aprender a Volar” que interpreta P. Sosa. La compartimos a continuación:
“Duro es el camino y sé que no es fácil”
Duro fue el camino y no fue nada fácil, así fue la vida de Claudina Thevenet, fundadora de la congregación de Jesús – María. La vida de Glady, como la llamaban sus hermanos, fue una verdadera aventura de Amor y Coraje, nos lo demostró perdonando, porque aunque quizás este mundo no pida perdón, ella perdono igual. Perdonar es amar, y perdono a los que les quitaron la vida a sus hermanos, a los que le robaron una gran parte de su corazón, y es por eso mismo, que ese gesto de amor profundo que de todo corazón concede, marca para siempre su fisonomía espiritual.
Así vivió ella, sufriendo todo y no haciendo sufrir a nadie, y por más que la tormenta halla soplado con todas sus fuerzas, ella extendió sus alas y voló… voló tan alto como pudo, y abrazo los corazones de Jesús y María, y por más que las adversidades la hayan querido derrotar, nunca perdió la fe ni la calma, siempre confió en Dios, porque se sabe que Dios siempre provee a las necesidades de los que confían en el.
Claudina es una mujer de enorme corazón que se entrego en cuerpo y alma para que la juventud llegue a conocer y a amar a Dios, y no hay amor más grande que dar la vida por el prójimo.
Así vivió ella, dando todo sin pedir nada a cambio, cuidando de los huérfanos, los desamparados, dándoles pan para llenar sus estómagos y Amor para llenar sus corazones. Así fue que procuro que los aires de revolución, que ese ambiente tan hostil, no dejara surcos en esos pobres corazones. Fue por eso que el Señor la protegió de todo mal, y así como no dejo que ni una sola bala alcanzara la casa de Fourviere, no dejo que el mal alcancé a su corazón.
Y así vivió Claudina, impulsada por un corazón que, cual corcel indómito, galopo atravesando todo tipo de fronteras. Ella creía, ella soñaba, creía en el Señor y soñaba con un mundo mejor para la juventud, y efectivamente no perdió tiempo en su lucha por construir un futuro mejor. Es cuchó al viento que le susurraba la voz de Dios, la cual escuchaba con el corazón, y obro de manera que alegre al Sagrado Corazón de Jesús y María, y al mismo tiempo al suyo.
Y así, viviendo cada momento, viviendo la vida, ella aprendió y, como una paloma, se elevo hacia el cielo, y abrazo a Dios en su gloria… porque Claudina Thevenet aprendió de él…
Aprendió a volar.
Javier Gerónimo, 5 año B. Florencio Varela.
12 sep
La Voz que rebela mis secretos
Tengo un vago deseo de hablar con Dios. Me toma y me deja, no es incesante.
Pero qué puedo hacer. ¿Comienzo a pensar en qué decirle? ¿Digo palabras en voz baja y ya está: él comienza a escucharme? ¿Qué sería rezar luego de tanta vida? ¿Cómo puedo o debería estar en mi intimidad para que algo lindo y cálido suceda? ¿Cómo compartir mi suerte, cómo liberar y abrir el juego al Otro?
Si veo que todo sucede de manera tan natural. Si noto que mi instinto sabe mucho más de lo que creo poder definir en un momento cualquiera. Si ahora sé que las cosas suceden por fuerzas muy por detrás de las que yo nombro y creo manejar porque sé los nombres (La corriente circula muy rápido y con fuerza. Me he mojado completamente y con herramientas -que no creo las más convenientes- intento influir en algo en el caudal de agua. Ella salpica un tanto, dibuja unas ondulaciones hasta unos pocos metros más adelante -que creo son a causa mía- y luego vuelve a su paso de caudal natural).
Si tantas cosas pudieron suceder y yo todavía no tenía forma de explicarlas, ¿porqué me voy a proponer una mañana rezar –y cuando pienso en rezar, imagino un antiguo método que me intimaron a practicar hasta el hartazgo y que verdaderamente no expresa en nada aquello otro que sucede cuando aparecela Vozque me rebela mis secretos-?
Creo de otra manera.
Creo que debo detenerme todas las mañanas.
Nada más. Y sólo me detengo y ya escucho a uno dentro mío que ya está rezando, alabando, alegrándose del sol y pidiendo, desde sus penas, su alivio.
Y por eso no tengo que hacer nada. Porque qué podría hacer yo –el hombre intelectual de ciudad lleno de miedos y prejuicios, y heridas insalvables, y modos de hacer y pensar las cosas- si hay un yo puro que vive conectado al amor que ama y nunca se puede desprender de él.
Cuando estoy por detenerme, entonces ya estoy tranquilo, porque sé que no tengo que hacer mucho, no tengo que empezar a mover recursos, ni pensar ideas inteligentes de mí, ni fundar ninguna gran conversación, ni tener grandes resortes que me impulsen a ningún cielo.
Sólo me detengo tranquilo y espero. Y siempre sucede -más o menos parecido- lo mismo: descubro que ya estaba en este lugar interior, que ya antes de contemplar estaba contemplando, que antes de pensar en el amor, estaba dispuesto a todo.
Quizás sí haya una diferencia: cuando me detengo descubro todo eso que soy, que siempre soy y puedo alegrarme de que sea así. Y por eso necesito por la mañana detenerme. Para escuchar quién verdaderamente soy y luego –por la tarde- no confundirme con quien no sea. Yo soy siempre el mismo y se van sucediendo las circunstancias. Decir “estoy con Dios”, “no estoy con Dios”, “estoy más en Dios”, “me alejé de Dios”: son cosas muy raras y me cansa escucharlas. Tanto me aburren, que no digo nada, porque entre esas palabras y las mías, están los años y todas mis mañanas y el que no tiene mañanas como las mías, es raro que vaya a entenderme. No son tanto las personas las que construyen frases nuevas, sinola Vozque dice suavemente por las mañanas.
…
8 jun
Testimonio: Compartiendo el TCP
¡¡¡Buenas, buenas!!! No sé quién leerá esto, así que me presento brevemente: soy Guadalupe Cayol, rjm y estoy viviendo en la comunidad del Colegio “Jesús-María” de Pablo Nogués (Bs.As.); hace unos días atrás –del 14 al 24 de mayo- hice algo que se llama Taller de Crecimiento Personal (TCP), lo cual fue una oportunidad más de seguir profundizando en el conocimiento de mí misma.

¿Cómo empezar?… les cuento un poquito de qué se trata el TCP. Son diez días donde uno se retira de lo habitual para disponerse a seguir un camino de encuentro con la propia historia de vida, dejándose guiar por quienes forman el equipo (religiosas/os, sacerdotes, laicos/as) y las diferentes actividades que van proponiendo; y abriéndose a compartir lo que se va descubriendo junto a otros. Esto, originalmente, ha sido pensado por Cabarrús, sj; él ha hecho una selección y combinación de distintas herramientas, técnicas y demás que ayudan a este fin. Y se compone por dos grandes momentos: reconocer “la herida” y desde ahí palpar y dejar que fluya “el manantial” que todos y cada uno contemos en lo más íntimo de nosotros mismos.
Hay un par de experiencias muy mías, vividas con mis propias fibras y en las que me reconocí “hija predilecta”, “amada entrañablemente”, “deseosa de entrega y fraternidad” que me gustaría compartirle a quién esté ofreciendo su tiempo para leer estas palabras:
- Algo que descubrí al final, pero que encuentro como lo más profundo y fundante, es el experimentar en carne propia ¡cómo Dios se tomó en serio la encarnación! y está verdaderamente Presente-Compañero-Paciente-Amoroso-Vivo… hasta en lo más abismal de nuestra humanidad. Eso de Jesús de ser “Dios-con-nosotros”, para que nosotros podamos ser con Dios. Me sigue fascinando, desbordando, emocionando. Esto que tan bien supo captar y transmitir Ignacio en la dinámica de los Ejercicios y que Claudina vivió con tanta profundidad y que la llevó a que su mayor deseo sea comunicar este conocimiento íntimo de la bondad operante de Cristo (Cfr. C. 3).
- Otro “descubrimiento” ha sido ¡cuánto tiene para comunicarnos nuestro cuerpo si nos disponemos a prestarle atención!…. quienes me conocen saben que no es de mis habilidades más desarrolladas; pero al trabajar tanto desde las sensaciones, los recuerdos, los sentimientos, se va generando una sensibilidad especial que me ha permitido eso que pedimos en los Ejercicios del “conocimiento interno” o como nos decía un jesuita una vuelta: “Pidan que se les quede grabado en los huesos”. Bueno, eso… eso que pedimos conocer de Jesús, reconocerlo también en una misma; y desear poder conocer a los otros con los que compartimos la vida de ese modo; en nuestros espacios y tiempos de misión, conocer “desde adentro”, conocer de una manera que implique intimidad, tiempo, escuchas atentas, miradas profundas, silencios…
- Y como para ir terminando, el deseo, las ganas que de “la abundancia del corazón hable la boca”, de que “la mirada sea la ventana del alma” y tantas otras de esas frases “lindas” que se escuchan por ahí, que en definitiva ponen en evidencia esta “cosa” que somos los humanos… que reflejamos lo que llevamos dentro, y eso es lo que compartimos con los otros, y que según la intensidad de ese “fuego” irradiaremos más o menos luz, más o menos calidez, más o menos pasión en lo que hagamos y en el modo en que nos relacionemos. Se me viene lo de nuestras Constituciones en Vida Apostólica y del Evangelio: “Encontrando a Dios y a los hombres y mujeres en un mismo impulso, queremos hacer nuestros los sentimientos del Corazón de Jesús: He venido a traer fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!” (C. 47)
Espero haber dejado traslucir algo del “tanto bien recibido” en esta oportunidad que se me brindó.
Agradecida a cuantos son parte de esta historia que es mi vida y que se va entretejiendo junto a tantas otras, y al Dios que se hizo historia en Jesús; deseo que Él nos siga apasionando con su modo para que busquemos hacerlo conocer y amar, ya que “no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído” (Hch. 4,20).
Guadalupe Cayol, rjm.
2/6/11 – P. Nogués, Bs.As.
25 may
Fiestas JM
FIESTAS JM
(PROYECTO DE RESPONSABLES DE PASTORAL JMAU)
Las fiestas centrales de una Congregación son elegidas según los ejes del Carisma y espiritualidad de dicha Familia religiosa. En el caso dela Congregación Jesús María, la fuente esla Bondad Operante de Dios, y los ejes son el Sagrado Corazón de Jesús, el Corazón de María yla Eucaristía Dichos ejes se nutren de una fuente de gracia que trasciende tiempos y lugares: desde su época fundacional hasta nuestra actual realidad posmoderna; desde Lyon, hasta cada uno de los lugares donde están las Obras de JM. En este Blog, nos proponemos seguir trascendiendo tiempos y lugares, compartiendo de qué manera celebramos localmente cada fiesta propia de Jesús María:
- Sagrado Corazón de Jesús
- Inmaculado Corazón de María
- Fundación de la Congregación
- Santa Claudina Thévenet
- Beata Dina Belánger
- San Ignacio
- Nombre de Jesús
- Nombre de María
- Corazón Eucarístico de Jesús
- Santos Jesuitas a los que tenía devoción Santa Claudina
- En Argentina: Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús
¡Queremos entonces que éste sea un espacio de intercambio cuya riqueza depende de nuestra participación! Para hacerlo, deberás entrar en la página con el título: fiestas jm, que figura en este blog.Fuentes
Bibliográficas:
- Libro de Oraciones y Misal propio. Congregación de Religiosas de Jesús María, Roma 1977
- Alphonso, Herbert, Vivir en profundidad nuestra espiritualidad de manera única y personal., Colección Jesús María, Roma 1995.


























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