Un nuevo escritor. Pablo Figueroa.

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Misa Santa Claudina, Febrero 2009, Capilla Casa de EE, Foto de Cris Münich

Queridos Lectores del Blog de la pastoral de Jesús María: “Que bueno es Dios”

             ¿Qué tal? ¿Cómo andan? Soy Pablo María Figueroa, sacerdote jesuita, con gusto estoy respondiendo a la invitación para escribir en este blog. Con muchas de Ustedes he compartido diversos momentos en torno a la vida de la congregación de Jesús María. Este compartir es la fe vivida de la comunidad que me ha llevado a conocer y gustar de la experiencia bella y gratuita del don del amor de Dios en Jesús María. Nuestras experiencias vividas con las comunidades apostólicas R. J. M. (laicos y religiosas) nos invitan a decir con San Juan, lo que hemos visto con nuestros ojos, hemos contemplado y hemos tocado con nuestras manos es la palabra de vida que anunciamos.

            En enero y febrero tuve la alegría de participar de la celebración de Santa Claudina en la reunión de provincia, de la entrada al noviciado de 4 jóvenes y de los primeros votos de Soledad Moya. Fueron momentos para encontrarme con muchas personas queridas y traer a la memoria del corazón un sin fin de recuerdos (desde el año 1993), de los cuales estoy muy agradecido. Con alegría puedo decir que Jesús María forma parte de los 15 años de mi vida sacerdotal y  me ha dado amigas y amigos en el Señor. Quisiera compartir con Ustedes mi modo particular de vivir y gustar la gracia de Dios que encontré en Jesús María.

            Cuando me pregunto cómo fue surgiendo mi afecto hacia la congregación y su espiritualidad no encuentro un argumento para responder sino más bien me nace describir y sintetizar los sentimientos del corazón que surgieron en mí durante estos quince años de experiencias de vida de fe compartidas. Siempre he gustado de la familiaridad que se vive en las comunidades y en las diversas experiencias apostólicas de las que he participado, misión al Chaco, ejercicios, convivencias, campamentos, etc.; del cuidado que tenían aquellas  que conducían (laicos y religiosas) por mirar que todos los chicos y jóvenes se sintieran acogidos; del trato llano y simple que reinaba en el convivir diario; del uso de la música para ayudarnos a meditar.

            Esta experiencia de Dios-Familia motivó mi cercanía con la congregación y mi interés por conocer la vida de Santa Claudina (Me regalaron el libro de la vida de Claudina). Durante los años que viví en Colombia (1996-2000) nació en mí un afecto especial a Santa Claudina, y mirando hacia atrás vislumbro varios motivos. Un modo de recordar mis experiencias vividas con Jesús María en la argentina; otro motivo fue la dolorosa experiencia de encontrarme con una realidad de maltrato y violencia infantil muy intensa. Encontré en Claudina aquella Santa con Quién compartir esta experiencia del silencioso misterio del amor de Dios que pareciera callar ante el clamor de los niños/as.

            Y en aquella familiaridad también le pude compartir el dolor por mi cuñada enferma, quién después de padecer una neurisma (a los cuatros años de casada y al mes de ser mamá, año 1993) quedó con secuelas que la han dejado con grandes discapacidades. En este compartir diario me fui imaginando su experiencia y me sitúe como si presente me hallase en su experiencia de vida signada por el dolor familiar y su compasión por tantos niños y niñas abandonados, y su profundidad para descubrirle el sentido a esas experiencias de vida desde el amor de los corazones de Jesús y María. Fui viviendo una experiencia de familiaridad, de sanación y recreación, compartiendo la fe en Dios. De a poco voy entendiendo que desde la sanación de nuestras heridas, dolores y sufrimientos estamos llamados a recrear nuestras vidas con mucho fruto.

            Esta experiencia es la que me ha llevado a comenzar a leer, en mi vuelta a la argentina (año 2000), escritos que expresan el significado del carisma y la espiritualidad de Jesús María, en los cuales voy profundizando esta experiencia de sanación y recreación desde el amor de Dios. Mi intención en este blog es compartir algunos de estos escritos, contando porque me ayudan, y también, por qué no,  haciéndolos dialogar con otras lecturas del ámbito filosófico, teológico, sicológico, espiritualidad ignaciana, etc. Tengo en mente tres párrafos de la Positio, de las constituciones y de un libro de una mejicana por los cuales voy a comenzar. Siendo prudente, para no cansar, dejo esta reflexión para mi próximo escrito. Hoy quería compartir con Ustedes mi experiencia por la cual con mucho gozo me encuentro afectado a Jesús María y su espiritualidad. Experiencia que marca junto a otras mi modo particular de ser jesuita.

            Un abrazo a todos, muchas gracias por esta invitación, con cariño, Pablo S. J.