“¡zuberbuller, no me entiendo!”

Yo supongo entonces que no entiendo nada. O “algo”, pero que vale sino un tanto menos que la nada, por ser tan distinto al “todo”.

Me pueden decir “tu arte ha hecho bien. Alguien se ha sentido bendecido por tu ocurrencia”. Pero no me hace feliz. Entonces: ¿para qué lo hago? Cuál es mi intención en todo esto, no lo sé. Pienso que obrar bien hacia alguien es algo tan efímero… en algún momento se irá y no quedará nada. De qué puedo vivir si no es de los recuerdos de amor… no me basta. ¿Qué quiero? Encontrar la gran palabra que me describa y con ella abrir el mundo en dos y que las poblaciones en todos lados abran sus ojos al espanto del error y se rindan al consuelo que se merecen. Y después podré pedir el cambio, como ese gol que nunca se puede concretar, pero hubiera sido

O sea que hay un maquinón que me impulsa de una manera tal que pareciera que es necesario abrir la puerta indicada, antes de que estalle algo detrás de mí y mis pedazos inconexos se esparzan en el infinito hasta la próxima eternidad.

Onírico. Zuverbuller. Capital Letter.

Diagrama en todo incierto observo muy de vez en cuando. Actores en la TV me parecen una salvación, pero quién te dice que en realidad no se estén muriendo de hambre (me refiero a la más preocupante, la de no sentir agradecimiento por nada).

Despampanar. Agrícola. Calipso. Sentencia.

Estiro un tanto las líneas. De verdad que me intriga todo esto. Qué será lo más importante que habré de encontrar de mí. Quisiera que esta llave no venciera, pero lo hará pronto y ahí un nuevo enredo, y así… alguna vez me dejaré de hacer el idiota y verificaré tanto dato que llevo de un lado a otro en mi carpeta de tapa dura: “Verdades. Leer más tarde.”

Fin. Medios. Caminatas de las absurdas (son direccionales, pero voy absorto en problemas que no se resuelven sino en el momento en que llegará aquella persona).

El jugador de fútbol dice esa frase célebre: “Lo hacía, y me iba”. Yo me pregunto: ¿A dónde?

Me sale insultar la transición de todo y aferrarme a lo sucedido y mis recuerdos grandilocuentes. Pero, me parece que de lo único que sirve el pasado es para aceitar la transmisión. No puedo ni condenarme ni detenerme. Fui, y sólo fui, en todo lo que he hecho y en lo que me he volcado. Soy, sólo soy esta noche y mi sincera humildad que expresa mi confusión y el valor que encierra reconocerme desorientado.

“Doctor no me entiendo”. “Tranquilo. Es lo más normal del mundo”.

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Una respuesta a esta entrada.

  1. “Soy, sólo soy esta noche y mi sincera humildad que expresa mi confusión y el valor que encierra reconocerme desorientado.”

    Tengo un amigo que escribió: “nada más que desearte mil noches buenas y una noche oscura que te valga la pena”.

    De esa noche brotan las maravillas… pero que valga la pena.
    Gracias, Feli.
    Beso
    M.

    Responder

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