Comenzamos los Encuentros Ignacianos…
Hola a todos! Un año más comenzamos con los Encuentros Ignacianos en el Centro de Espiritualidad Ignaciana de Argentina (CEIA).
Estos encuentros tratan de ser un espacio, en medio de lo cotidiano, para ordenar nuestros afectos, para rezar, para buscar y hallar lo que Dios quiere de nosotros. Nos juntamos todos los martes a las 20 hs.
Pueden acceder a más información y al cronograma en www.encuentrosignacianos.org
A continuación compartimos con ustedes los puntos que nos brindó Cecilia Perez para rezar el martes pasado.
A Mayor Gloria de Dios.-
Claudio.-
“El Maestro está aquí y te llama”.
.: Preparación de la Oración
Recordemos los pasos: busco un lugar donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las sensaciones, sonidos, la respiración, y del silencio…
.: Petición: “Señor, que pueda sentir y responder a tu llamado”
.: Escucho a Dios: Jn 11, 1-45. Muerte de Lazaro y el consuelo a las hermanas.
Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo. Las hermanas enviaron a decir a Jesús: “Señor, el que tú amas, está enfermo”. Al oír esto, Jesús dijo: “Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando oyó que éste se encontraba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Después dijo a sus discípulos: “Volvamos a Judea”. Los discípulos le dijeron: “Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y quieres volver allá?”. Jesús les respondió: “¿Acaso no son doce las horas del día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque la luz no está en él”. Después agregó: “Nuestro amigo Lázaro duerme, pero yo voy a despertarlo”. Sus discípulos le dijeron: “Señor, si duerme, se sanará”. Ellos pensaban que hablaba del sueño, pero Jesús se refería a la muerte. Entonces les dijo abiertamente: “Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado allí, a fin de que crean. Vayamos a verlo”. Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: “Vayamos también nosotros a morir con él”. Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro días. Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros. Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aún ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta le respondió: “Sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la Resurrección yla Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”. Ella le respondió: “Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”. Después fue a llamar a María, su hermana, y le dijo en voz baja: “El Maestro está aquí y te llama”. Al oír esto, ella se levantó rápidamente y fue a su encuentro. Jesús no había llegado todavía al pueblo, sino que estaba en el mismo sitio donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban en la casa consolando a María, al ver que ésta se levantaba de repente y salía, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar allí. María llegó adonde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado, preguntó: “¿Dónde lo pusieron?”. Le respondieron: “Ven, Señor, y lo verás”. Y Jesús lloró. Los judíos dijeron: “¡Cómo lo amaba!”. Pero algunos decían: “Éste que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podía impedir que Lázaro muriera?”.
.: Para profundizar: Vuelvo a leer la lectura intentando ver las personas, escuchar lo que hablan y mirar lo que hacen.
v Esta lectura tiene mucho para reflexionar y rezar, en este día me detengo en dos gestos o situaciones que se nombran y las siento como plena vivencia humana.
v La primera es el momento en que Marta le dice a Maria “El Maestro esta aquí y te llama”, Maria deja todo y va a su encuentro, sabe que lo necesita, comparte su dolor, angustia, confusión con Él. Hoy nos podemos decir: “El Maestro esta aquí y te llama”, ¿Cómo respondemos a ese llamado? ¿Qué necesidades tenemos para compartir en ese llamado? ¿Me dispongo a ese llamado? ¿Tuve momentos en que sentí el llamado de Dios a través de otra persona?
v El segundo momento, pero no el menos importante, es el versículo “Jesús lloro”, donde nos muestra un hombre cercano, una persona que esta con nosotros, que comparte sus sentimientos y no se aísla para hacer su duelo, al contrario, Jesús llamo a Maria para compartir con ella su llanto. Encontramos a un Jesús íntimo con nosotros. ¿Encontramos en nuestras vidas a un Jesús íntimo?
.: Hablo con Dios: hablo con Él con plena confianza. Comparto con la alegría de sentirme llamado, sentirme acompañado. Me imagino una conversación cara a cara y me permito “perder” el tiempo en su compañía. Terminemos nuestra oración, dando Gracias por lo que Dios nos regala hoy…Podemos rezar el Gloria.
.: Examen de la Oración: El examen es volver a mirar, a recordar, para describir lo que me pasó durante la oración… Entonces con todo mi ser y en especial las tres potencias:
– Memoria: sentimientos, afectos, re-cordis Y (recordar)
– Entendimiento: ideas, conexiones, reflexiones, comparaciones
– Voluntad: deseos, ganas, opciones
Miro las imágenes, los pensamientos que surgieron a raíz de las imágenes y los sentimientos que se me producen a raíz de las imágenes y pensamientos… Lo fundamental es: ¿Qué es lo que me pasó? ¿Cómo me quedé? ¿Qué mociones (movimientos) descubro que tuve? Describir y Escribir.
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