“No temas, que te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú eres mío. Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo, la corriente no te anegará; cuando pases por el fuego, no te quemarás, la llama no te abrasará. Porque yo soy el Señor, tu Dios”. Isaías 43, 1b – 3a
Hola a todos!!! Hace mucho tiempo que no escribo… Desde las vacaciones largas del colegio…
Las Vacaciones fueron un tiempo de misión para adentro, de mucho trabajo en la casa, cada vez éramos menos… se iban yendo de vacaciones hasta quedar solo dos. Estuve un fin de semana en Yaundé, Camerún. Fuimos a Celebrar San Ignacio y volvimos con una hermana que nos hizo compañía todo el mes de agosto. Un encanto de persona con quien da gusto charlar porque sabe de todo, es como un librito abierto.
Antes de pesar el curso escolar nuevamente me fui cuatro días para cambiar de aire a Nsonk Nsomo, un poblado donde viven unas hermanas “Damas catequistas de Dolores Sopeña” son nuevas en Guinea, ellas llegaron unos meses después de mi y viven en la casa que tenían ahí las hermanas de Jesús-María cuando tenían comunidad en ese poblado. De ahí viene la relación y también que en la comunidad hay una hermana chilena y otra de Colombia, es más parecida a nuestra cultura. La pase muy bien esos días con ellas, hice ñoquis con la hermana Tere y pude descansar un poquito. Sirvió para cortar y poder empezar de nuevo.
Otro curso escolar y con muchos cambios. Estaba muy adaptada a dar clases en secundaria, a los chicos, al centro… Pero cuando los hermanos Maristas se fueron de Guinea, el Centro de enseñanza media donde trabajaba quedo en manos de la diócesis y muchas cosas cambiaron…
Los chicos me pedían y me preguntaba porque no seguía dando clases ahí. Me comprometí con ellos a darles clase por la tarde cuando necesiten y es lo que hago.
Tome Exámenes en septiembre y acabo mi trabajo en escuela secundaria. Esa fue la transición, mientras tenia reuniones de claustro diarias en el colegio Jesús-María y desde ahí soy maestra de primaria… que desafío!!!! Y que miedito…
Tengo un grupo de diez alumnos de sexto grado, a los que les doy todas las materias excepto francés y educación física. Son diez casos especiales con los que hay que ir a su tiempo y en algunos casos enseñar a restar dividir y multiplicar. Tienen entre 14 y 17 años y la mayoría nuevos en el colegio y con falencias gruesas. Algunos ya no pueden repetir en este colegio por lo que hay que hacer todo lo posible para sacarlos adelante… difícil, difícil… explico algo, parece que se entendió al día siguiente ya no lo saben, otra vez a explicar… toda la mañana con ellos… me cansan como si fueran 40. También me divierto mucho con ellos a veces tienen cada salida…
Es muy distinto trabajar en la escuela primaria. El año pasado me la pasaba, casi todo el tiempo, leyendo, haciendo apuntes y corrigiendo los dos días que no tenía actividad por la tarde y en cada momento que podía. Este año los lunes y martes doy clase de repaso porque aunque son solo diez hay que reforzar. Los miércoles tengo pastoral, jueves catequesis y viernes grupo de jóvenes.
Además preparar carteleras y cosas para cada clase, desde ejercicios hasta labor y clase de dibujo. Es como tener muchos hijos… en sus casa no les hacen mucho caso. No está en la cultura el ser afectuosos. Viven las relaciones, los vínculos y la maternidad de otra manera. Y los niños buscan que los abrace, que les toque, que les de la mano. Los de preescolar me saludan cuando salen al recreo a comer su bocadillo (sándwich de manteca o una crema de chocolate que les gusta) si me ven en la ventana de mi sala. Son hermosos todos vestiditos de rosa, caminando descalzos. Se arma un lio con los zapatos… hay unas sandalias se llaman trevincas, vienen desde chiquitita hasta grandes y todos tienen iguales porque son de un solo color. Como se sacan los zapatos para entrar a clases (una costumbre de antes para no ensuciar) algunos se llevan las dos del mismo pie, una suya y la otra de otro. En mi sala no se sacan los zapatos para entrar pero como tienen incorporado el estar descalzos, se los sacan dentro y el zapato igual anda por ahí fuera del pie. Eso en secundaria no se ve.
En Catequesis este año soy la responsable del segundo año de confirmación. Al comienzo el cura que esta como responsable de la pastoral catequética me había puesto con el diacono que estaba el año pasado y después me cambio y me dejo su grupo de catequesis y me puso un seminarista menor para que ayude. El grupo es distinto al del año pasado, mucho más pasivos, casi todas chicas, solo dos chicos. En general cuesta mucho motivarlos…
Este año he participado más activamente en la pastoral juvenil, en la que estaba pero tratando de no tener demasiados compromisos, sino cosas puntuales que hacer porque el tiempo ya no me daba. Este año he dejado de colaborar en las compras de la casa cada sábado y en cambio he estado asistiendo a las reuniones de pastoral juvenil.
Hemos organizado la primera pascua Juvenil diocesana con más de 70 chicos. Desde el miércoles santo hasta el domingo después del almuerzo. Quedamos muertos (diacono, seminarista y yo), invertimos ahí nuestras vacaciones de Semana Santa. Nos hemos complementado bien y ha sido todo un aprendizaje para mí.
Hay un personaje que frecuenta la casa, se llama Angelina, no es muy grande. Antes la veía poco porque se había ido al pueblo, según ella a morir porque Jesús le había dicho que era hora. Parece que Jesús le ha renovado el plazo y ha vuelto a predicar desde las vacaciones largas. Ella dice que Jesús le ha dicho que predique la palabra de Dios y se pone en donde salen los trasportes, en el hospital, en el mercado o fuera de la iglesia a predicar y dice cosas muy ciertas a veces y otras que hacen enojar a la gente. La tratan de loca y se le ríen…
Entre sus letanías esta “mi equipo (la etnia fang) cero puntos en el cielo” “en la tierra no hay amor” “nos comemos unos a otros (se refiere a las practicas antropófagas)” “basura y barro (para referirse a todo lo que no sirve)”. En muchas cosas tiene toda la razón, me contaba de un viejito al que le limpio la casa y le hizo de comer porque nadie se ocupa de él y sé que es así porque lo veo en la visita a los enfermos. Y también lo hace con otros viejos, es muy buena.
Cuando llega a casa el saludo es “ave María purísima” hay que darle agua y bananas, esa es la rutina. A la hermana Rosario la cansa con sus letanías a veces. Yo le cambio de tema. Es un ser entrañable, viene y me besa, me dice Danita y siempre nos trae algo, va al bosque y nos trae papaya. Sus hijas le van dinero y si compra huevos nos deja algunos a nosotras y a las hermanas hospitalarias, lo que tiene lo reparte. No hay poder de hacerle entender que no nos traiga nada que son para ella. Un día descubrí que le gusta el pan con crema de chocolate de la que comen los niños y le hice un sándwich, bailaba cuando se lo di. Tenía una felicidad con su pan. Es imposible no quererla…
Es un caso pero más allá de sus locuras es una persona sin maldad, que se compadece del que la necesita. Viene y me cuenta lo que le dicen cuando predica, y sufre porque la gente no entiende. A veces esta predicando por ahí y si la veo, cuando se da cuenta que estoy por ahí se ríe porque yo le digo que se porte bien o también se hace la que no me ve para seguir predicando sin censura.
La viejita que visitamos, Goguebunda, que esta tan abandonada y que cuando íbamos no estaba en su lugar y había que buscarla en el basurero. Cuando la visitamos estaba muy sucia y quedamos en ir a bañarla y cortarle las uñas, con la hermana Puri y la guía de la pastoral que vive cerca. Fuimos un sábado que podíamos y dispuestas a bañarla, cortarle el pelo, las uñas y ponerle ropa limpia. Cuando llegamos tenía hambre así que hubo que comprarle un bocadillo. Ella no ve casi pero ya con bocadillo en mano (dos se comió) empezó a comer y nos decía “me parece que no quiero bañar…” (el baño era necesidad nuestra no suya!!) cuando comió la llevamos adonde esta una canilla de agua, la sentamos en un banquito y la bañamos y pusimos sus pies en remojo para poder cortarle las uñas. Como a los niños no le gustaba nada la idea del baño pero después ya se dejaba. Ella no sabía que había llevado toalla y cuando la secamos se da cuenta de la toalla nos decía “akiba, akiba (gracias)” pobrecita… a nosotras nos preocupaba que estuviera sucia, a ella solo la comida pero como agradecía que la secáramos con una toalla. Al dueño de la casa donde vive no le gusta que vayamos y mucho menos que hagamos eso, así que no lo podemos hacer más seguido a eso. Así mantenemos la paz y se le puede seguir llevando comida.
Se nota el tiempo que llevo aquí en muchas cosas más allá del cansancio y de necesitar vacaciones. En poco tiempo he ido a Cuatro entierros tres de padres de mis alumnos del año pasado y de ahora y uno de la abuela de otro de mis alumnos de antes. Aquí la muerte de alguien se vive distinto, mientras lo velan a la persona que ha muerto cantan o hay música y las mujeres trabajan preparando comida para después del entierro. No lloran. A veces misa y a veces celebración. En el entierro si hay llanto, gritos y después de palabras del cura hay gente que habla como que se despiden y hablan de quien ha muerto. Generalmente es en fang así que no entiendo casi nada.
Después van a la casa del que ha muerto a tomar y comer. Solo una vez he ido un ratito a esta parte y tuve que tomar una gaseosa porque si no parecía una ofensa. Yo después me fui pero sé que siguen con ritos y la casa de la persona que ha muerto puede estar así días y días, hasta semanas.
Después al tiempo celebran la defunción. Son tres días de fiesta y un cuarto que es solo para la familia, ahí se deciden cosas como con quien tiene que ir a vivir la viuda o a dónde van los hijos. Generalmente es con el hermano mayor del marido y pasa a ser otra de las esposas. Gracias a Dios en algunos casos ya no se hace. Las mujeres sufren mucho… también cuando muere el marido, es como que la mujer tuviera la culpa, entonces le cortan el pelo, vestida de negro y algunos no le dan de comer por algunos días, como que tuviera que purgar su culpa.
El curso acaba a fin de este mes, antes de lo previsto, por razones de seguridad, ya que se celebra la cumbre de los países de áfrica en la Isla de Bioko (región insular de Guinea Ecuatorial) y no quieren gente reunida de ninguna manera. Así que estamos intentando terminar los programas. Y por ende todo acaba, forzar tiempos en catequesis para terminar rápidamente.
Desde que comenzó el mes no he tenido un fin de semana normal… El primero consagración de nuestro nuevo obispo el sábado, después de 7 años de búsqueda, llego!!! Multitud de gente, curas y obispos del continente la isla y países vecinos. El domingo pensé que le iba ver la cara al obispo y no… estaba el presidente… Era la primera misa del obispo… pero no pudimos entrar había muchísima seguridad y la mayoría de la gente se quedo fuera.
El segundo excursión de despedida con los chicos de sexto del colegio, a Mongomo (la ciudad del presidente). Se portaron muy bien y disfrutaron todo el tiempo.
Tercero excursión de catequesis… más de 100 jovencitos, que terminan su primer año de catequesis de confirmación y van a profesar su fe y los demás que se confirmaran en pentecostés. Lo pasamos bien, el cura se me tuvo que ir antes de terminar y me quede sola con dos seminaristas para que me ayudaran, pero todo salió bien.
En este tiempo ya planeando como será mi “vuelta a casa” y mi dejar la que ha sido durante casi dos años, mi casa, mi lugar, mi país…
Siempre he creído que una actitud que tiene que tener el misionero es tener la valija siempre lista para partir, dispuesto al cambio, a lo previsto y a lo imprevisto… dar gracias a Dios por lo vivido y compartido y seguir caminando… con más gente en el corazón que antes, con más gente en la oración…
Lo planeado es que cuando las hermanas se van de vacaciones creo que la última se va a fines de junio o mediados de julio entonces yo me iría a Malabo (capital de la isla) y allí estaría, colaborando en esa comunidad hasta fines de julio o principios de agosto, en que viajaría a España. El 5 de de agosto comenzaría con el proyecto MAGIS (del 5 al 15 de agosto), camino ignaciano de preparación para vivir la jornada mundial de la juventud (del 16 al 21 de agosto) y cuando concluye la jornada viajaría a Argentina.
Al comienzo no me convencía mucho la idea de ir a la jornada, por más que la hermana Rosario me decía que era una oportunidad única, ya que igualmente tengo que pasar por España. Por un lado pensaba en que es dinero que ahorre y me traje por cualquier imprevisto y que voy a necesitar cuando vuelva. Por otro lado me da cosita la multitud, la urbe… La vida en África es muy distinta a la del correr de occidente. Pero cuando estuvo la provincial me conto del proyecto MAGIS y me convenció la idea. Porque a pesar de la multitud se comparte la experiencia en grupos de 25 personas y cuando llegue a la jornada ya voy a estar un poco más adaptada a lo masivo.
En fin Dios dirá que sale de lo planeado y como quiere Él que sea.


