Claudina Thevenet, aprendió a volar.

EL JUEVES 6 DE OCTUBRE CELEBRAMOS UN NUEVO ANIVERSARIO DE JESÚS MARÍA EN EL MUNDO.

EN FLORENCIO VARELA TUVIMOS LA DICHA DE UNIR ESTA FIESTA A LOS CINCUENTA AÑOS DEL COLEGIO.  COMPARTIMOS UNA MISA CON ALUMNOS, PADRES, EXALUMNOS, RELIGIOSAS, DOCENTES Y ALUMNOS DE OTROS COLEGIOS JM.
Un alumno de 5to B, Javier Gerónimo preparó una reflexión sobre la vida de Claudina en relación a la Canción “Aprender a Volar” que interpreta P. Sosa. La compartimos a continuación:

“Duro es el camino y sé que no es fácil”

Duro fue el camino y no fue nada fácil, así fue la vida de Claudina Thevenet, fundadora de la congregación de Jesús – María. La vida de Glady, como la llamaban sus hermanos, fue una verdadera aventura de Amor y Coraje, nos lo demostró perdonando, porque aunque quizás este mundo no pida perdón, ella perdono igual. Perdonar es amar, y perdono a los que les quitaron la vida a sus hermanos, a los que le robaron una gran parte de su corazón, y es por eso mismo, que ese gesto de amor profundo que de todo corazón concede, marca para siempre su fisonomía espiritual.

Así vivió ella, sufriendo todo y no haciendo sufrir a nadie, y por más que la tormenta halla soplado con todas sus fuerzas, ella extendió sus alas y voló… voló tan alto como pudo, y abrazo los corazones de Jesús y María, y por más que las adversidades la hayan querido derrotar, nunca perdió la fe ni la calma, siempre confió en Dios, porque se sabe que Dios siempre provee a las necesidades de los que confían en el.

Claudina es una mujer de enorme corazón que se entrego en cuerpo y alma para que la juventud llegue a conocer y a amar a Dios, y no hay amor más grande que dar la vida por el prójimo.

Así vivió ella, dando todo sin pedir nada a cambio, cuidando de los huérfanos, los desamparados, dándoles pan para llenar sus estómagos y Amor para llenar sus corazones. Así fue que procuro que los aires de revolución, que ese ambiente tan hostil, no dejara surcos en esos pobres corazones. Fue por eso que el Señor la protegió de todo mal, y así como no dejo que ni una sola bala alcanzara la casa de Fourviere, no dejo que el mal alcancé a su corazón.

Y así vivió Claudina, impulsada por un corazón que, cual corcel indómito, galopo atravesando todo tipo de fronteras. Ella creía, ella soñaba, creía en el Señor y soñaba con un mundo mejor para la juventud, y efectivamente no perdió tiempo en su lucha por construir un futuro mejor. Es cuchó al viento que le susurraba la voz de Dios, la cual escuchaba con el corazón, y obro de manera que alegre al Sagrado Corazón de Jesús y María, y al mismo tiempo al suyo.

Y así, viviendo cada momento, viviendo la vida, ella aprendió y, como una paloma, se elevo hacia el cielo, y abrazo a Dios en su gloria… porque Claudina Thevenet aprendió de él…

Aprendió a volar.

                                                           Javier Gerónimo, 5 año B. Florencio Varela.