Cristo sonriente de Javier

 

 

 

CristoDeLaSonrisa

“Quien visita el Castillo de Javier, fortaleza militar en la que nació Francisco, queda impresionado por el gran Crucifijo que se encuentra en una capillita al lado de la puerta de entrada. Se trata del “Cristo Sonriente de Javier”. Cada vez que el joven Francisco entraba o salía de su casa pasaba frente a la imagen del Señor en la Cruz. Al pie de aquel Crucifijo la familia de Javier se reunía para rezar. No es exagerado afirmar que toda la niñez y la adolescencia de Francisco se desarrollaron bajo la mirada dulce de aquella imagen del Cristo. Francisco Javier guardó el rostro sereno de aquel Crucifijo muy profundamente en su corazón. Si plantó la Cruz de Cristo en los países más alejados de Oriente, fue porque esta Cruz la llevaba él mismo plantada, desde su adolescencia, en su corazón de carne.

Francisco Javier fue el hombre de los grandes sueños y de los grandes deseos. … Cuando descubrió el amor de Cristo y tomó conciencia de aquel Crucifijo que llevaba impreso en su corazón, toda su fogosidad, su ímpetu, sus sueños y sus deseos no tuvieron otra finalidad que la de servir a Dios. Javier se puso totalmente a disposición del Señor para anunciarle a quienes no lo conocían. Ningún peligro pudo frenar su ímpetu. Ningún obstáculo detuvo su continuo caminar y navegar para que el Evangelio llegase hasta los confines de la tierra.” (Tras las huellas de Javier-Misioneros javerianos)

 

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