Preguntas Frecuentemente Preguntadas
¿Qué son las provincias dentro de JM?
¿Qué diferencia hay entre hermanas y monjas?
¿Por qué a las religiosas de JM se las llama Madres?
¿Que es el Consejo Provincial?
¿Que es un Capitulo Provincial/General?
¿Quién es la Madre General?
¿Que son las provincias dentro de JM?
Politicamente la Congregacion se divide en Provincias Religiosas. Actualmente son 16. Su nombre puede o no coincidir con el de un pais. A veces, son dos paises o la region de un pais lo que forma una provincia religiosa. Se enumeran a continuacion.
- Agentina Uruguay
- Bolivia
- Colombia Ecuador
- Canada Quebec
- Canada Montreal Peru
- Mexico Cuba
- Estados Unidos Haiti
- Irlanda
- Aragon (España)
- Castilla (España)
- Europa (Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, Libano, Siria)
- Africa (Camerun, Guinea Ecuatorial, Gabon, Nigeria)
- Pakistan
- Delhi Filipinas (India)
- Pune (India)
- Vadovara (India)



Publicado por Cris Münnich en Viernes, abril 17, 2009 at 7:15 pm
QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE HERMANA Y MONJA
En la vida religiosa, existen modalidades diferentes de vivir la vida comunitaria basándose en el carisma propio de cada una. La diferencia fundamental entre “hermana” y “monja” es que se llama “monja” a la religiosa o religioso”monje” que pertenezca a una congregación de clausura y no tengan relación permanete con la gente del exterior. Sus carismas están relacionados con su vida de oración y trabajos comunitarios en relación con la oración por el resto de la humanidad. Son “hermanas” los miembros de otras congregaciones femeninas relacionadas con “el mundo”. En el caso de JM, además, y cariñosamente son “madres” porque Claudina les pidió que fuesen eso para sus niñas… En el caso de las Congregaciones religiosas masculinas, además, son “padres” porque han recibido el sacramento del orden y son sacerdotes. Los que no, serán “hermanos”, religiosos, no sacerdotes.
Publicado por estefania en Miércoles, octubre 21, 2009 at 7:59 pm
que es el carisma de claudina ?
Publicado por Victoria Lopez Lazzari en Sábado, octubre 24, 2009 at 5:52 am
Veamos un poco más a fondo el concepto “carisma”. Este es un término que proviene del griego “jar” que posee un connotado especial de alegría, de aquí se derivan las palabras “jaris”, gracia, y “jarisma”, don, que tienen que ver con el concepto que estamos reflexionando. Ambas palabras están relacionadas con la alegría o gozo, y con la gratitud, y es que ordinariamente cuando un don es dado brota en quien lo recibe la acción de gracias y la alegría. En sentido paulino, “jaris” se refiere más bien a un don gratuito que es recibido.
Pero no todo “jaris” es un “jarisma”, pues no todos los dones recibidos tienen siempre una proyección de entrega, por diversas razones: por circunstancias personales, sociales, eclesiales, etc., que piden un discernimiento profundo. Es necesario aclarar que un don que Dios da es irrenunciable, en este sentido “jaris” es irrenunciable. Pero el acto de entrega de ese don sí es renunciable, es decir, aquello que lo hace específicamente “jarisma” es renunciable.
Quisiera terminar esta presentación sobre el carisma haciendo referencia a algunas consideraciones importantes:
1. Cada carisma realiza su identidad de modo inseparable de la misión que brota del don. Los problemas, las necesidades y esperanzas del pueblo en un momento histórico determinado, se convierten por la acción del Espíritu, en llamada a encarnarse y a dar respuesta a esa situación. Es decir, en una misma y única experiencia los(as) fundadores(as) se sienten afectados por Dios y por la realidad, puede decirse que logran captar la unidad entre Dios y la realidad, captación que se traduce en una respuesta a ese llamamiento de Dios en lo real.
2. Los fundadores(as) son los mediadores para hacer presentes en la humanidad determinados rasgos de la presencia de Dios y de su amor. Sean cuales fueren, esos rasgos contenidos en la experiencia primigenia del fundador(a) vienen a plasmar el ser y la vida de cada congregación. En la experiencia del fundador(a) toma vida el espíritu y el ideal de la congregación, desbordando las limitaciones provenientes de la época y de la misma persona humana. Por esto hay que acudir a la experiencia del fundador(a) para descubrir el rostro concreto de Dios y los valores evangélicos que gozan de perennidad, y que los miembros de la familia religiosa están llamados a reproducir, pues son estos valores y este rostro los que han de renovar en cada tiempo la vitalidad del carisma.
3. El carisma recibido por el(la) fundador(a) es un carisma que debe ser leído y enriquecido desde las nuevas perspectivas históricas, y las nuevas exigencias y orientaciones de la Iglesia. La gracia fundacional o carisma primigenio es un don vital que encierra en sí mismo potencialidades que han de ser explicitadas en el tiempo. Hay riquezas latentes que los(as) fundadores(as) hijos(as) de su tiempo, no pudieron ver ni imaginar, pero que hoy emergen como renuevos acondicionados para responder a los signos de los tiempos. Por eso el carisma del fundador(a) ha de leerse hoy con fidelidad creativa.
Una vez dicho lo anterior, quiero invitarles a que nos detengamos en el núcleo del carisma que Claudina recibió originalmente y del que nosotros participamos.
Quiero empezar haciendo referencia a un artículo de las Constituciones de la Congregación de las Religiosas de Jesús-María que corresponde a la parte en la que se habla del carisma, es el artículo 3º. Lo retomo en este momento porque me parece que hace una buena síntesis de la experiencia originante del carisma, ya que nos describe con claridad y concisión la mística de nuestra Fundadora, es decir, nos refleja la experiencia y la expresión del modo propio en que Claudina buscaba y hallaba a Dios.
El artículo dice:
“Claudina Thévenet, enteramente entregada a la acción del Espíritu, penetrada de un conocimiento íntimo de la bondad operante de Cristo y conmovida por las miserias de su tiempo, tuvo un solo deseo: comunicar este conocimiento; y una angustia: ver abandonados a su desgracia a los que viven en la ignorancia de Dios.”
Aquí encontramos un riquísimo destello de lo que pueden ser las más profundas intuiciones espirituales de Claudina Les propongo que partiendo de aquí vayamos acercándonos al rostro del Dios que sale al encuentro de Claudina, y a la realidad en la que se le revela.
Primero que nada, podemos desprender del texto que hay un doble movimiento que constituye el núcleo de la experiencia interior: por una parte, el entender a Dios como BONDAD OPERANTE, y por la otra, la captación de las miserias de su tiempo como negación de este Dios.
Publicado por jorgelina en Domingo, marzo 13, 2011 at 2:05 am
quisiera saber como hacer para conseguir la auto biografia de la beata dina belanger
gracias
Publicado por Victoria en Martes, marzo 29, 2011 at 9:21 pm
Jorgelina, te referis al libro? O a algo breve para conocer sobre su vida? En que ciudad de Argentina te encontras?
saludos!